Edición #3

Entre guerras, esperanzas y otras cuestiones de Colombia

 

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WERNER HÖRTNER

(1948 – 06.06.2015) 

En memoria del amigo Werner, su compromiso social y su entrega por causas que hizo más suyas que nadie.

Luchador tenáz, conocedor y estudioso de luchas sociales, más seres humanos como tú marcarían la diferencia en este mundo.

Gracias por toda una vida de enseñanzas y entrega.

Aquí quedamos los que te recordaremos e intentaremos seguir caminando el sendero que marcaste.

Entre guerras, esperanzas y otras cuestiones de Colombia

Entrevista a Werner Hörtner *

por Luciana Camuz Ligios y Marcela Torres Heredia

 

Colombia es un país conocido entre otras cosas por el café, las flores, los ritmos musicales, el narcotráfico y el conflicto armado. Determinar a partir de que momento Colombia está en guerra interna depende de la interpretación que se haga de la historia, algunos se remontan al tiempo de la independencia, otros al período del siglo XX conocido como “la violencia”, mientras otros tantos dicen, que si bien las causas se remontan a tiempos remotos, las características y el desarrollo del conflicto como se ve hoy en día, es más bien contemporáneo y debe analizarse desde los años ochenta.

Históricamente los actores vinculados han sido el gobierno, guerrillas rurales urbanas de tendencia izquierdista, así como también paramilitares de derecha y grupos narcotraficantes. Una historia compleja, cuyo esclarecimiento fue encargado por el gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC a un grupo compuesto por 12 intelectuales de diversas tendencias políticas con el fin de realizar un debate histórico sobre este hecho, el cual serviría como referencia fundamental para

las actuales negociaciones de paz.

Para profundizar más en este tema el pasado mes de Abril de 2015 el equipo de ReveLA realizó una entrevista a Werner Hörtner, autor de numerosos libros y textos alrededor de diversas temáticas relacionadas con Latinoamérica, especialmente pertinentes a Colombia. La revista ReveLA les invita a la lectura de este apasionante sobrevuelo por los factores e implicaciones del conflicto armado colombiano.
¿Cuál es tu trayectoria con Latinoamérica, desde cuándo estás interesado en esta área del planeta y especialmente por Colombia?
Todo empieza con una historia de amor. A la edad de 23 años fui a Florida (EUA) por un amor que despúes de un tiempo fracasó y así que como ya me encontraba en ese continente decidí recorrerlo más. Es que estando allí recordé una película que ví cuando era chico,“Traumstraße der Welt”, sobre un viaje por el continente americano, recorriendo la primera parte desde Alaska hasta Centroamérica y la segunda de Centroamérica a Tierra del Fuego. Con las imágenes de esta película grabadas en mi mente decidí viajar a dedo (non stop) desde Florida al Lago Titicaca; aquél lugar del cual recordaba su cielo azul, el agua azul, las islas de Totora. En el único lugar donde debí tomar un avión fue en Panamá. Cuando crucé por Colombia, conocí en Popayán a la que sería posteriormente mi esposa, quien vendría a Austria medio año más tarde. Tiempo después fuimos a visitar a su familia en Cali, en esa oportunidad nos quedamos varios meses y desde entonces he regresado con frecuencia a este país, que he aprendido a querer mucho.
¿Cómo lograste conciliar tu gusto personal con tu vida profesional?

Pues en ese sentido soy una persona atípica. A mi nunca me han gustado las universidades, así que trabajé en diferentes actividades como el correo, la imprenta. Todo lo que he querido saber lo he estudiado leyendo libros y claro después y de forma más eficáz con los viajes.
Pasando ya al tema que nos convoca hoy, en tu opinión, ¿cuáles son las causas principales que ocasionan el conflicto armado en Colombia?

La principal causa sin duda es el desequilibrio en la distribución de la riqueza y especialmente la situación en el campo, donde una pequeña minoría es dueña de más de la mitad del campo cultivable, dejando a millones de campesinos en la miseria más grande. Esta situación es como un hormiguero, del cual salen conflictos.

En Colombia desde la independencia ha habido muchos conflictos, en el siglo XIX regionales, ya a finales del siglo XIX empezaron las guerras civiles entre los dos grandes partidos en Colombia: Liberales y Conservadores. La primera gran guerra civil colombiana empezó a finales del siglo XIX y fue conocida como la “Guerra de los mil días”, donde se diezmo una gran parte de la población.

Después de una pausa de medio siglo la violencia se agudizó nuevamente con el asesinato del líder político de tendencia liberal de izquierda para las elecciones presidenciales: Jorge Eliecer Gaitán. Desde entonces y hasta hoy día ya no hubo paz. El periodo denominado “la violencia” tuvo tregua en 1957 con un acuerdo realizado entre los partidos liberal y conservador denominado el Frente Nacional, seguido de una época de cierta estabilidad, de estancamiento, pues los partidos grandes se repartían los puestos políticos y se alternaban en la presidencia. Esto tuvo como consecuencia que cierta parte de la población, en especial los jóvenes, se vieran desencantados de la política tradicional.

Ya a partir de los años 60 empezaron a surgir los grupos guerrilleros con distinto fondo, algunos de origen campesino movidos por la cuestión agraria, otros como el ELN (Ejército de Liberación Nacional) de base más estudiantil, algunos más influenciados por líneas ideológicas provenientes de Cuba, otros de Pekin. Luego surgió también la guerrilla del M-19, grupo que no puede encasillarse en ninguna de las líneas anteriores porque era más bien un movimiento atípico.

Este prolongado conflicto, que lleva más de 60 años, ha sido motivado por la cuestión de la tenencia de tierra, el tema agrario, aunque muchas veces también por cuestiones políticas.

 

¿Cuáles son las principales consecuencias que el conflicto armado  colombiano ha traído al país?

Varias son las consecuencias. Por un lado la pérdida de muchas vidas. Se piensa que en medio siglo murieron por consecuencia del conflicto alrededor de 220 mil personas, en su gran mayoría civiles. Otra gran consecuencia es que la concentración de la tierra se agudizó, otorgando más tierras a pocos latifundistas que a lo largo de los años han ganado terreno por medio de grupos paramilitares. Esta forma de aumentar la propiedad ya existía en cierta forma en el siglo XIX, donde terratenientes contrataban a matones, llamados “pájaros”, para mantener o aumentar el terreno que les pertenecía. Dicha forma fue retomada en los últimos años con el surgimiento de grupos paramilitares financiados por parte de propietarios de tierras y empresas, tanto nacionales como internacionales, provocando el desplazamiento de más de cinco millones de población campesina.

Hay que decir que en las ciudades grandes la mayoría de las personas no se ha visto tan afectada por la guerra. Son sobretodo activistas de grupos sociales y políticos o de derechos humanos los que viven las consecuencias en los cascos urbanos, pues se convirtieron en blanco de amenazas y asesinatos;lo que a mediados de los años ochenta empezó a llamarse “terrorismo de estado”. Solo durante la ola de bombas en Medellín en los años ochenta, resultado de la guerra del narcotráfico, se vieron afectadas también directamente las grandes urbes.

Como consecuencia de los millones de desplazados el campo no pudo ser usado de forma productiva, bien sea para abastecer al país o para la exportación, pues existen extensas zonas donde la presencia guerrillera impidió la ejecución de actividades productivas. Esta situación ha sido también un obstáculo para el desarrollo económico del país. A mi parecer, esta es una de las razones por las cuales el presidente Santos hoy en día quiere una paz, para así llevar a cabo un desarrollo económico neoliberal.
¿Cuál es el papel de otros gobiernos latinoamericanos en el proceso de búsqueda de la paz de Colombia?

En mi opinión los países vecinos no han podido contribuir mucho al proceso de paz , así como tampoco Colombia ha buscado el apoyo de otros países en la construcción del mismo. Sin duda ha habido países que han apoyado fuertemente el proceso de paz, entre ellos se destacan Cuba y Noruega.

En el caso de este último no se sabe mucho, pues su colaboración no se ha hecho públicamente, sino más bien a puerta cerrada, aunque sin duda su colaboración ha sido decisiva en el proceso. Un ejemplo de ello es la estructuración exacta de la agenda de negociaciones por parte de los expertos de Noruega, efecto que se deja ver en comparación con otros procesos de paz, donde no ha existido una estructuración clara, tal contribución es muy importante. De hecho me interesaría saber como se ha llegado a esta contribución tan decisiva de Noruega, este sería un tema que me gustaría explorar más.

También existen otros países como Venezuela y Chile que se declararon amigos del proceso de paz, aunque fuera de esta declaración no ha habido contribuciones significativas.

 

Con respecto a los diálogos de paz entre el gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC en La Habana, coméntanos cuales son las condiciones que favorecen o impiden el avance de las negociaciones entre ambas partes y qué perspectativas tienes de este proceso.

Yo no estoy 100 % seguro, pero creo que este proceso tiene muchas probabilidades de terminar con un acuerdo positivo, tengo este presentimiento, ya que esta vez, a diferencia de otros momentos históricos, las dos partes tienen la voluntad de llegar a un acuerdo.

Por otro lado desde el 2003, cuando la guerrilla derribó un avión norteamericano con tres norteamericanos a bordo, que luego fueron tomados presos, esto enfureció tanto al presidente Bush, según cuentan, que se fijó como meta acabar con la guerrilla de las FARC, así que durante años, buscaron la mejor arma para debilitar al grupo, esto condujo al desarrollo de bombas inteligentes, capaces de ser dirigidas mediante GPS. De esta forma fue que ingresando las coordenadas correctas, podían realizar ataques de alta precisión, Este fue el caso del episodio sucedido en territorio ecuatoriano, cuando se asesinó al número dos de la guerrilla: Raúl Reyes.

El apoyo militar norteamericano ha fortalecido tecnologías que permiten entre otras cosas, detectar desde el campo aéreo cualquier movimiento en las zonas selváticas, esto quiere decir que la espesa geografía de las selvas ya no presta refugio suficiente a la guerrilla. De esta manera se han asesinado en los últimos años a muchos dirigentes de las FARC y ha muerto un número desconocido de guerrilleros, llevando a cabo una considerable restricción en la capacidad de movimiento. Sin lugar a dudas esto ha conducido lentamente a la idea de que la lucha armada poco a poco va llegando a su fin. Yo creo que este es uno de los principales motivos que condujo a las negociaciones.
¿Cuáles son las ideas que giran alrededor de los conceptos de paz, justicia social, reparación, hoy día en Colombia?

Este es un tema muy amplio. Cada proceso de paz en el mundo es una negociación. En cada uno, está la etapa conocida como justicia transicional, proceso difícil, ya que existen diversos intereses legítimos de diferentes grupos, quienes colocan sus demandas sobre la mesa. Por ejemplo, los familiares de las víctimas: ellos quieren algo llamado justicia, una forma de justicia en la que todos los responsables de fuertes violaciones de derechos humanos sean castigados severamente. Esta demanda puede ser causante de fuertes problemas durante el proceso.

Concretamente en el caso colombiano, si realmente se quiere aplicar esta forma de justicia, deberían entonces meter a la cárcel a una cantidad importante de militares de alto grado – cosa que el gobierno ya ha excluido de antemano – y comandantes de la guerrilla, lo cual conduciría prácticamente al fin de las negociaciones. Así que este anhelo de justicia no es posible de ser llevado a cabo en esta justicia transicional.
Hasta el momento no se sabe sobre que están hablando, desde hace un mes mas o menos, están dialogando en La Habana altos funcionarios del ejército y gente de la cúpula militar de las FARC. Yo creo que van a encontrar algún método de como salir de esta problemática, porque a ambos les conviene si encuentran una salida que no sea la cárcel. Desde hace más de un año se vienen discutiendo formas de condenar a los máximos responsables sin que tengan que ir a la cárcel, por ejemplo arresto domiciliario o cambiar las sentencias a formas como trabajo social. Estoy seguro de que algo por el estilo van a poder aplicar.

En cuanto a reparación, con la Ley de Reparación de Víctimas (Ley de Victimas y Restitución de Tierras), promulgada en el 2011 poco después de que asumiera la presidencia Santos, es una buena ley para la devolución de tierras pero tiene también sus deficiencias. Un problema es la aplicación de la ley, ya que muchas personas han sido asesinadas al regresar a su tierra, sobre todo dirigentes de movimientos en defensa de la restitución de tierras.

En Colombia existen buenas leyes, como por ejemplo la constitución nacional, pero la aplicación resulta siendo una dificultad.

 

En el 2014 Colombia fue declarado el segundo país con mayor número de refugiados según la ONU, después de Siria. ¿Cuáles son las principales causas de este desplazamiento y qué condiciones generanel gobierno u otras instituciones para tratar esta situación?

La ley de restitución de tierras tenía la intención de resolver esta problemática, pero está como obstáculo la intervención de los grupos paramilitares, que financiados por latifundistas y por grupos económicos privados hacen todo para evitar el regreso de los campesinos.

Otro problema de difícil resolución es que muchos campesinos han abandonado sus tierras hace años, y han iniciado una vida en las zonas de miseria de las ciudades grandes, donde a pesar de llevar un cierto modo de sobrevivir, normalmente prefieren quedarse allí, en vez de regresar a sus tierras, bajo el riesgo de ser asesinados.

Esta situación se puede dilucidar de modo ejemplar a partir del caso de Las Pavas. Se trata de una hacienda grande ubicada en la zona del Río Magdalena, al sur de Bolívar, donde hace diez años más o menos, los campesinos empezaron a retornar a sus tierras. En el lugar una empresa azucarera ya había iniciado actividades productivas, apoderándose del territorio. Cuando los campesinos comenzaron a construir sus chozas la empresa con ayuda de grupos paramilitares empezaron a hacerles la vida imposible. Una parte de los afectados se quedó y otra volvió a huir. Hace apenas dos años se dictaminó por decreto la entrega de títulos de propiedad a los campesinos. Aunque este acto del estado le dá la razón a los campesinos y aún cuando los campesinos viven allí y cultivan sus tierras, las empresas siguen amenazándolos.

 

Pasando a otros grupos armados, ¿cuál es la situación actual del ELN?

Hace aproximadamente dos años, se dice que el ELN se va a integrar a las negociaciones. Muchos rumores al respecto, pero hasta hoy día sigue muy estancado este proceso. Yo no sé exactamente como podría llegarse a un acuerdo con el ELN, debido a que simplemente no queda tiempo para iniciar conversaciones con ellos. Además internamente está muy dividido, entre personas que quieren ir a las negociaciones y otros que consideran que se deben poner más condiciones.
Lo cierto es que este tema ha perdido relevancia de alguna manera, ya que el gobierno colombiano básicamente considera que si el grupo no desea negociar, ellos se pueden quedar en la selva. Intervenciones militares no hay tampoco demasiadas, así que el tema ha perdido relevancia.

 

¿Qué puede decirse del proceso de desmovilización de las autodefensas colombianas llevado a cabo entre 2005 y 2006 durante el gobierno de Álvaro Uribe Velez, teniendo en cuenta que hoy en día se ven brotes como las BACRIM (Bandas Criminales, según el discurso oficial) y otras organizaciones en diferentes puntos del país?

Yo siempre he llamado a ese proceso conducido por Uribe, no proceso de desmovilización, sino proceso de legalización. Era obvio que el presidente no iba a hacerle ningún daño a sus amigos, pero aún así, ese proceso no pudo hacerse del todo como lo quería Uribe, ya que él pretendía darle mayores ventajas a los líderes de las autodefensas, para que salieran menos castigados del proceso, pero por presión de la Corte Suprema de Justicia tuvo que cambiar las reglas de ese proceso.

 

¿Qué implica la firma de un acuerdo de paz?

Yo creo que es importante mencionar que no se puede contemplar la firma de un posible acuerdo de paz como la llegada de una paz verdadera, es simplemente el comienzo de una etapa, pero eso no quiere decir que Colombia se volverá a corto plazo un país en paz.

Es muy posible que después de la firma del acuerdo vuelvan a surgir conflictos armados, es posible que haya tropas de las FARC que no se adhieran al acuerdo, y se junten con bandas criminales o paramilitares, y Uribe reactive las llamadas “fuerzas oscuras” en Colombia, no creo que vayan a quedarse tranquilos.
Aunque ahora la última medida de formar comités asesores al proceso de paz sea un intento de incluir a personas de otras corrientes políticas a que apoyen el proceso y es una medida inteligente, los que más perderían en un país en paz y con reglas eficientes y una justicia que funciona son esos grupos mafiosos, a la vez políticos, que están en las regiones. Allí están sus fuerzas, ellos serían los verdaderos perdedores. Me cuesta creer que ellos no van a prestar resistencia a este proceso de pacificación.

 

Lo que veo con miedo y muchas otras personas también ven, es la posibilidad de que después de la firma de un tratado pueda exisitir un aumento en el número de asesinatos selectivos de la gente de la izquierda. Esto debido a que en el acuerdo de paz, en el punto número dos está planteada la participación política y allí se dice que el gobierno debe hacer un cambio en la constitución incluyendo medidas de protección a la sociedad civil que se involucre en actividades políticas. Aunque es posible que incluirán este apartado, no es seguro que se vaya a respetar.

 

Tú como entiendes el llamado post conflicto, ¿es una realidad o es simplemente un deseo?
Es una realidad. Yo diría que la época del posconflicto es a partir de la firma de un  acuerdo hasta lograr una situación estable en el país, donde se pueda actuar políticamente sin miedo, donde se puede transitar sin problemas por el país y donde la gente cambie su pensamiento militarista, formado en tantos años de conflicto armado. Esto último será justamente la tarea principal a largo plazo para dejar de una vez y para siempre el conflicto.

 

Se han investigado las relaciones o las consecuencias de los apoyos que el estado colombiano, por medio de las fuerzas policiales, militares y políticas le brindó a las Autodefensas y otros grupos paramilitares? Se hizo o se hará en un futuro una revisión del rol del estado en estos años sangrientos?

El mayor violador a los derechos humanos ha sido el ejército, siendo éste el responsable de numerosas masacres; aún cuando no lo haya perpetrado directamente, sino que lo ha permitido, es decir por omisión intencional. En ese caso no veo que puede hacer el gobierno, pues estos son crímenes de lesa humanidad y según ordena la Corte de La Haya en procesos de paz como estos, se prohibe que los autores de lesa humanidad salgan sin sanción. Existen entonces posiciones contradictorias, algunos del gobierno dicen que la línea de la Corte de La Haya no es tan severa y existen excepciones, pero no creo, ya que la normativa de la  la Corte es muy clara no siendo posible cambiarla . En ese caso realmente no se como piensan mediar con esto.
Otro punto a tener en cuenta y que me parece increíble, es que el ejército todavía sigue cooperando abiertamente con grupos paramilitares. Mientras se lleva a cabo una negociación de paz, el gobierno no tiene o la voluntad o la capacidad para comportarse de acuerdo a la situación.

Conozco el caso de la comunidad de paz de San José de Apartadó en el norte del país, en la cual los paramilitares entran y salen abiertamente con la Brigada 17 que es la que opera en la región. El mismo caso sucede en el Cauca, donde la presencia indígena es fuerte,  operan los paramilitares y el ejército incluso en operaciones militares de forma conjunta. El ejército en Colombia es muy poderoso y no creo que el presidente Santos pueda ponerse por encima del ejército.

El año pasado se discutía la posibilidad de que aquellos militares responsables de violaciones a los derechos humanos no serían castigados, pero si se hiciera un proceso y ellos volvieran a cometer un crimen de estos, entonces ahí si serían sancionados con todo el rigor de la ley. Esto implica por un lado, que muchos podrían salir sin castigo pero por otro lado sería un arma fuerte para que a partir de cierto punto dejen de actuar de cierta manera.Desconozco en que terminó esta posibilidad. Pero como dije antes, una justicia de verdad no puede haber.

Una cosa que me llama mucho la atención es que en los últimos años se han condenado a algunos militares de alto rango y en casi todos estos procesos, muy difíciles y peligrosos, son juezas mujeres las que los han llevado a cabo. Mi deseo sería que este tema fuera tratado en el marco de la universidad, para que se haga una investigación del porqué hay tantas mujeres en Colombia comprometidas con los temas sociales, es algo muy parecido a lo que pasa en Guatemala.

 

Ya que estuviste recientemene en Colombia, cuéntanos sobre el panorama del país en general, en relación a la situación política y económica del país y la esperanza en el resultado de las conversaciones de paz.
Existe aún mucha gente con escepticismo, sobre todo aquellas personas que eran activistas de grupos de izquierda y después dejaron de creer en esperanzas de cambio y dejaron de votar. El escepticismo se ha vuelto una costumbre difícil de cambiar.
Donde tengo mucha más esperanza de un auge político es en el campo. Aún cuando se desconoce el contenido completo del punto uno de la agenda de conversaciones de paz, que abarca el tema del agro, he escuchado que este punto preveé un acuerdo que dará territorios a grupos de campesinos simpatizantes a las FARC. Estos territorios se podrían establecer y ampliar en el marco de las ya existentes ZARC, Zonas de Atención Rural Campesina. Sería una posibilidad para aquellos desmovilizados de las FARC, quienes encontrarían en el campo una opción de trabajo y de vida. Aquí pienso que va a haber un surgimiento de las fuerzas de izquierda en el campo, aunque es imposible saber cuanto respaldo tienen las FARC todavía en el campo.
*Werner Hörtner nació en Innsbruck (Austria) en 1948. Fue co-fundador del grupo de Información Latinoamérica “IGLA”, co-editor de la revista “Lateinamerika Anders”, así como también redactor por más de 20 años de la revista “Südwind”. A pesar de su jubilación en 2013 continuó dedicándose a la escritura y publicó en la editorial Rotpunkt su segundo libro sobre Colombia bajo el título „Kolumbien am Scheideweg“. Werner falleció de forma inesperada el 6 de junio de 2015.

 

 

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